Arte Cósmico Actual


Norberto Medina, en sus obras recientes, aparenta querer resumir experiencias diversas por las que transitó en las últimas décadas. Pareciera que la abstracción expresionista practicada en los años sesenta y el geometrismo puro, fundado en un sistema modular permutable de los setenta, se resumieran en una síntesis heteredoxa, de compleja relación sintética. En efecto, en los últimos años se inclina por una pintura que recupera dos actividades contradictorias;reivindica, por una parte, la subjetividad de un hacer instintivo y por la otra, permanece fiel a la actividad reflexiva. El procedimiento formativo que Medina induce con su obrar, produce, inevitablemente, rupturas en el código perceptivo. Se opone a la tradicional unidad lingüística de las artes visuales, optando por un precario equilibrio entre la liberación y el ordenamiento de los impulsos. Si parte del cuadro está lleno de accidentes, de gestos más o menos contenidos, de subjetividades, la otra está determinada por diseños regulares, geométricos.


Se trata, sin duda, de un juego visual de contradicciones espaciales que Medina pretende, intencionalmente, se conviertan en sugerencias "abiertas" a múltiples posibilidades perceptivas, por lo que el cuadro posee ocho soluciones parciales, ninguna definitiva son ocho posiciones desde las que el espectador puede acceder a sus propuestas.
Jorge López Anaya


Sintetiza los dos períodos más importantes de su pintura anterior, el expresionismo abstracto de la década del 60 y el geometrismo articulado de los módulos pintados en acrílico en los años 70.
Su pintura actual, iniciada en 1982, responde a lo que se podría llamar una NUEVA GEOMETRÍA SENSIBLE Y CÓSMICA, encuadrada en una visión dinámica como un NUEVO FUTURISMO ABSTRACTO.
Se ha propuesto plasmar el espacio-tiempo de la percepción de una hiperrealidad que no se puede ubicar ni en el espacio ni en el tiempo. Nuestros sentidos captan la existencia de la forma en el espacio y en el tiempo, pero existe otra existencia potencial que origina la anterior cuando es captada por los sentidos. Es lo que llamamos "potencia" cuando definimos la forma como acto y potencia.


El mismo pintor expresa:"Mi intención es plasmar en imágenes la síntesis del tiempo, disminuyendo la importancia de la forma en el espacio, es decir, la noción de lugar. Para conseguirlo recurro a tensiones dinámicas dentro del cuadro, generadas por estructuras físicamente estáticas pero perceptible" mente móviles, por medio de paralelas convergentes como ejes de fuerza y expresión dinámica".
Existe en su pintura un "fluir" destructor del límite formal que se capta subjetivamente por la intersección y " compenetración de formas similares o diferentes dentro del mismo o diferentes espacios.

Notamos un dominio ordenador y no conflictivo de
fuerzas simultáneas que se consigue por medio de la dirección de las líneas de fuerza y el "corrimiento" sobre los ejes, generalmente en fuga, no hacia el horizonte, porque no existe horizonte en esta pintura que tiene al cuadrado como campo visual y que se "desarrolla en el tiempo" en un espacio continuo. Por esta razón fue diseñado el cuadro en su parte posterior, para ser girado optando por alguna de las ocho posiciones que permite el cuadrado.
En la pintura de NORBERTO MEDINA, la "aparente" forma está en fuga hacia el infinito plástico en un viaje sin fin.




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